Ruta de la lana

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Hablar de la Ruta de la lana es hacer referencia a uno de los Caminos de Santiago menos conocidos de la actualidad. Su trazado inicia en el territorio del Levante y  se une al Camino Francés en dirección a Santiago de Compostela, donde se encuentra la tumba del apóstol.

Su principal atractivo turístico son los diversos parajes naturales que atraviesa, que incluyen lugares como el Alto Duero y las tierras interiores de Guadalajara. También se relaciona con el trayecto que debió seguir el Cid campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, en sentido inverso durante su destierro.

¿Te interesa saber más de este singular camino? Entonces no dejes de leer. ¡Vamos!

¿Por qué se llama la ruta de la lana?

La ruta de la lana recibe este nombre por tratarse de un conjunto de vías utilizadas por los pastores de ovejas. De hecho, muchos esquiladores que se dirigían hasta Burgos desde La Mancha utilizaban este camino para llevar su mercancía a otros lugares de la península.

En el año de 1624, los peregrinos María Franchis, Francisco Patiño y Sebastián de La Huerta realizaron esta ruta para cumplir un voto: llegar a la tumba del apóstol

En concreto, la historia oficial reconoce el tramo de Monteagudo de las Salinas como el comienzo del viaje de los tres caminantes. Se trata de una de las pocas referencias documentadas del uso de esta ruta jacobea. 

En 1999, los investigadores Jesús Herminio Pareja y Vicente Malabia elaboraron una guía que documenta todo el recorrido y que se titula La Ruta de la Lana. Guía del Peregrino a Santiago de Compostela. De Cuenca a Burgos. En este libro se rescata el trazado original, además de recoger información relevante para la recuperación de otros tramos.

¿Cuál es el recorrido de la ruta de la lana?

Esta vía conecta con el Camino Francés y va en el sentido contrario al Camino del Cid. En principio, el trayecto original se divide en dos puntos diferentes: el primero en la ciudad de Alicante y otro en Valencia, con casi 100 kilómetros de diferencia. 

Al salir desde Valencia, el primer tramo del recorrido abarca ciudades como Loriguilla, Buñol, Siete Aguas, Requena y Caudete de Las Fuentes, hasta llegar a Monteagudo, mientras que la ruta que parte desde Alicante abarca las poblaciones de Orito, Petrer, Alatoz, Campillo de Altobuey y muchas otras más.

El tramo final de la ruta de la lana se ubica a partir de Mecerreyes, donde deberás  hacer un alto en Burgos. En total, el camino atraviesa 5 provincias diferentes desde su inicio, incluyendo  Alicante, Albacete, Cuenca, Guadalajara y Soria.

Debes tener en cuenta que se trata de una vía poco conocida por los peregrinos, por lo que el tránsito de viajeros es escaso en casi todo el año. En cuanto al kilometraje, se estima que la suma de todas las etapas da un total de 677 kilómetros. Por esta razón, se considera como la más larga de las rutas jacobeas secundarias.

De igual forma, se recomienda no ir en verano, ya que la temperatura es alta y el viaje puede resultar agotador. 

Etapas de la Ruta de la Lana

A continuación, podrás encontrar las diferentes etapas que conforman la Ruta de la lana desde su inicio en la ciudad de Alicante. 

  • Alicante-Orito-Petrer.
  • Petrer-Villena-Caudete.
  • Caudete-Almansa-Alpera.
  • Alpera-Alatoz-Casas Ibáñez.
  • Casas Ibáñez-Campillo de Altobuey-Monteagudo de Las Salinas.

Este tramo suma aproximadamente 270 kilómetros y es la etapa número 12 de las 27 que la componen. Los peregrinos que inician la ruta desde Valencia se unen a los alicantinos en este tramo. Luego, la vía continúa de esta manera:

  • Monteagudo-Fuentes-Cuenca.
  • Cuenca-Villar- Villaconejos-Salmerón.
  • Salmerón-Viana de Mondéjar-Cifuentes-Mandayona.

Una vez que te encuentres en Mandayona habrás completado 222 kilómetros adicionales. También estarás en el camino principal y darás inicio a las últimas 7 etapas para concluir de esta manera:

  • Atienza-Retortillo de Soria-Fresno de Caracena-San Esteban de Gormaz.
  • San Esteban de Gormaz-Quintanarraya-Santo Domingo de Silos-Mecerreyes.

Allí, solo deberás dirigirte al final de tu viaje y sellar tu credencial.

Puntos de interés en la ruta de la lana

Este trayecto cuenta con un gran atractivo turístico, ya que durante tu viaje podrás conocer ciudades como Ponferrada y Astorga

Merece la pena detenerse en el Convento de San Francisco, en Almansa, que se caracteriza por tener una fachada barroca. También puedes visitar la Torre del Reloj, a pocos metros de distancia.

En Monteagudo de Las Salinas el monumento más imponente es el Castillo de Monteagudo, situado en un cerro. Se trata de una construcción que data del siglo XI. Aunque en la actualidad solo se conserva parte de la fachada, sigue siendo un lugar con gran interés histórico.

También tendrás la oportunidad de disfrutar de hermosos paisajes, varias muestras de arquitectura mudéjar y lugares como el Convento de Santa Clara, en Burgos.

¿Es difícil?

La característica principal de esta ruta es que no discurre por desniveles fuertes, sino que se mantiene en suelo llano. Además, las zonas son amplias y fáciles de recorrer en tramos de hasta 30 kilómetros a pie.

Aparte, es ideal para recorrer en bici, aunque debes mentalizarte que el mínimo a pedalear diariamente es de de 70 kilómetros, por lo que puede ser agotador. Como ventaja, podrás realizar la ruta en solo una semana.

¿Está bien señalizado?

Sí. Uno de sus puntos a favor es que cuenta con una buena señalización, gracias a la labor realizada por la Asociación Amigos del Camino de Santiago. Sin embargo, en comparación con el trabajo realizado en las rutas principales, la Ruta de la lana todavía puede mejorar en ese aspecto.

Historia de esta ruta

El origen de esta singular ruta se encuentra estrechamente vinculado con dos grandes factores: el desarrollo de la trashumancia como actividad económica y el reinado de Alfonso X, El Sabio. Este monarca fue quien instauró el Honrado Concejo de la Mesta, que otorgó el privilegio del libre tránsito a los pastores.

Este trazado gozó de gran popularidad entre los esquiladores durante la Edad Media y alcanzó su mayor auge durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, durante el siglo XIX perdió buena parte de su importancia. 

Diversos factores, como la aparición del ferrocarril y la expansión de las zonas urbanas influirían en el desarrollo de la la trashumancia, limitando su práctica solo a la meseta castellana. Como consecuencia, la ruta caería poco a poco en el olvido. 

Su redescubrimiento fue de gran importancia porque permitió reconstruir parte del trazado original que se une al camino francés. El mismo que siguieron los tres peregrinos, en 1624. 

No termina en Santiago, sino en Burgos

A diferencia de otros trazados jacobeos, la ruta de la lana no termina en Santiago de Compostela sino en Burgos, donde se une al Camino Francés, hasta llegar a la tumba del apóstol. Esto se debe a que la ruta ganadera que partía desde Levante era también la vía más segura y conocida para cualquier peregrino que quisiera llegar hasta Galicia.

La ruta hasta la catedral es de fácil acceso desde Burgos. Una vez allí podrás sellar la Compostelana y visitar los alrededores. Los peregrinos que realizan este camino y además quieran conocer la figura del Cid, pueden llegar a la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar y doña Jimena, en el interior de la basílica. 

Finalmente, tienes la posibilidad de descansar en el albergue municipal de los peregrinos y recuperar fuerzas hasta el día siguiente. Otras opciones para hospedarse son el Hostel de la Catedral y el Albergue Santiago y Santa Catalina.

¿Y qué haré en Burgos?

La ciudad de Burgos es mucho más que el punto de encuentro con el Camino Francés hasta Santiago de Compostela. También alberga una gran cantidad de monumentos, museos y lugares que merece la pena conocer. 

Podrás visitar los restos de la calzada romana que se encuentra en la Senda de los Moros, que unía las ciudades de Osma y Clunia. Y en el pueblo de Rabé de Las Calzadas tendrás la oportunidad de ir hasta la ermita de la Virgen del Monasterio y conocer la imagen de Nuestra Señora, como objeto de veneración.

Si te interesa conocer un poco más de la arquitectura del lugar, puedes detenerte a apreciar con detalle la Catedral de Burgos. Se trata de una joya arquitectónica construida bajo un patrón gótico francés y en el año de 1984 fue declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la Unesco.

Otra alternativa para visitar durante tu recorrido es el Hospital del Rey, que se encuentra en pie desde el año 1195. Es dependiente del Monasterio de Las Huelgas y funcionaba como centro asistencial para la mayoría de los peregrinos. En la actualidad alberga la Facultad de Derecho de la Universidad de Burgos.

Una vez que hayas conocido la ciudad, solo tendrás que dirigirte al lugar donde pasarás la noche y disfrutar de un merecido descanso. Después, puedes elegir entre la opción de regresar a Alicante o continuar la ruta hasta la tumba del apóstol, a casi 500 kilómetros

Independientemente de lo que decidas, una cosa sí es segura: se trata de un recorrido que jamás olvidarás.

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